Pulsera con Medallas de Padre Pío — Italianas Tono Plateado, Cordón Trenzado en Medjugorje
La pulsera con medallas de Padre Pío rodea el cordón con una serie de pequeñas medallas de Padre Pío ovaladas en tono plateado — una pulsera devocional a San Pío de Pietrelcina, el fraile capuchino cuyas manos traspasadas marcaron el misticismo católico del siglo XX. Nacido Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, ingresó a los quince años en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, donde tomó el nombre de Pío, y fue ordenado sacerdote en 1910. En la mañana del 20 de septiembre de 1918, mientras oraba en el coro de la iglesia de Nuestra Señora de las Gracias en San Giovanni Rotondo, recibió los estigmas visibles — las cinco llagas de Cristo en manos, pies y costado. Fue el primer sacerdote en la historia de la Iglesia en portarlos, y los llevó durante cincuenta años hasta su muerte. A lo largo de su ministerio pasaba doce a quince horas diarias en el confesionario, y se le atribuyeron bilocación, lectura de corazones, profecía y curaciones milagrosas. En 1956 fundó la Casa Sollievo della Sofferenza — Casa para el Alivio del Sufrimiento —, hoy uno de los principales hospitales de Italia. En 1948 escuchó la confesión de un joven sacerdote polaco llamado Karol Wojtyła, quien muchos años después — como Papa Juan Pablo II — lo beatificó el 2 de mayo de 1999 y lo canonizó el 16 de junio de 2002, ante 300.000 peregrinos en la plaza de San Pedro. Murió el 23 de septiembre de 1968; sus últimas palabras susurradas, «¡Jesús, María!»; sus estigmas desaparecieron sin dejar cicatriz. Sus reliquias descansan en el santuario diseñado por Renzo Piano en San Giovanni Rotondo, que acoge a unos ocho millones de peregrinos al año — solo superado por Guadalupe en Ciudad de México. Su fiesta es el 23 de septiembre, y su consejo perdurable es el más sencillo: «Reza, espera y no te preocupes» («Prega, spera e non ti agitare»).
Cada pulsera con medallas de Padre Pío lleva aproximadamente diez pequeñas medallas de Padre Pío en tono plateado, fabricadas en Italia y anudadas a mano sobre un cordón trenzado en Medjugorje. Disponible en 15 colores de cordón para tiendas parroquiales, conventos capuchinos en España y Latinoamérica, comunidades italianas en Argentina y América Latina, librerías religiosas, escuelas católicas, regalos de Confirmación, agencias de peregrinaciones a San Giovanni Rotondo y distribuidores mayoristas hispanohablantes. Suministrada en paquetes de 10.
Trenzada en Medjugorje por mujeres que rezan al anudar cada pieza, cada pulsera con medallas de Padre Pío de MIRJAM DOO lleva devoción desde su origen — medallas italianas, manos bosnias — en honor al santo que enseñó al mundo a rezar, a esperar y a no preocuparse.
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